La Taxonera: elegía a un barrio en el recuerdo.

11.10.2020

Jesús Ramon Talavera, poeta entre altres aficions, és l’autor d’aquest poema sobre el nostre barri. Ha estat finalista i guanyador en diferents concursos de poesia, i ara ens fa aquest regal inspirat sobre La Taxonera, doncs va néixer i es va criar al Carrer de Santa Rosalia.

Mi barrio será en colores luz de cristal
cuando ya en lo infatigable del soplo del tiempo
labre del vidrio de antaño en mi mirada
el abril de una promesa callada a ese invierno
que es el blanquinegro del recuerdo y las estampas.
Al sol de un avenir sin devenir la esperanza
de hallar su maravilla sin buscarlo a una imagen,
afloran ausencias de la calma en los objetos:
no he de ver bajo ese amarillo en fotografías
el retorno eterno en lo idéntico de las cosas
y así me conformé en sentir
a los espíritus del aire y me basta;
sentir lo que no veré bajo este brillo al cielo
que de azar se eterniza en esta postal
y del que intuyo que ese es mi barrio
cuando todo eran campos: allá el aire relucía
sobre casas que veía en mi ventana baja,
que aún cierran entre edificios huecos de azul
y en fotos duermen por los caminos que soñábamos
en la siesta o al sueño de los enfermos los niños,
por esas tierras que no habrían de andar su gente,
habitadas de sol, aire y caminos de en horas
sin ver una persona por el entorno
de este barrio en charcos que nos cegaban celestes.

Hoy que tiene cien años y no es ya lo que vi,
sobre colores pigmento al barrio reflejados
un haz blanco de aire en luz se refracta de ayer
por el prisma nuevo de esos vidrios hoy labrados:
lo que eran las calles, los campos, los vertederos,
las torres desiertas donde aún vivían flores:
quedaron cristales de lo que fueron sus vidrios;
no hay registros de prospección de lo que fue un barrio
de arboledas tras tapias en calles sin aceras,
las primeras con bordillos bajos que bajábamos
para dejar pasar al que venía de frente;
hoy son altos en aceras solas, sin letreros,
donde huele el vacío en las persianas cerradas
por las miasmas aun el sol en los patios traseros
de lo que fue la mercería, un colmado,
y la pastelería de arriba y la de abajo,
la peluquería o la barbería hoy en silencio.
Aún guardo esa foto donde tú estás sola, y hay aire,
que quizá enfebreció un marzo y nosotros sentimos
de ese frescor de tu mejilla fría y en tu beso
de la humedad de aquellos campos aun soleados
tal esa imagen, donde ahora hay aceras y pisos,
y lo bello en el metal de las grúas
que anunciaron tanto futuro y no soledades.

Barcelona, Setembre 2020.